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El poder de lo invisible





El poder de lo invisible




Tempestad que inundara mares claros
escucha el llanto que jamás juzgara
rezando a Dios, presente tanto amara
cuando Él por nada todo puede daros.

Creyendo en lo imposible, preguntaros
¿existe magia plena que emanara
en nuestra vida anclada, traspasara
el mismo cielo Luna por miraros?

En lo invisible Amor, hallé el lugar
en donde la poesía fue deciros
que fe es la fuerza de poder amar

cuán ausente perderos en suspiros...
Bien Dios hará, pudiendo ya olvidar
y todas las virtudes bendeciros.


Autor:
Guardián del Alma
© Derechos reservados









La puerta del cielo







La Puerta del Cielo


Sentires de un día olvidado,
queriendo ir a tu paraíso...
El cielo supo de modo preciso
cómo verme enamorado...

Desde el día que fui a conocerte,
perdido en ti en cualquier lado,
tan agradecido por lo que has dado,
gloria tengas hasta la muerte...

Mi alma meciste en la cuna,
mi corazón desde siempre tuviste,
mi ser entero estremeciste
pues como tú... No hay ninguna

Caigo sin fuerzas al verte reír,
al verte jugar con un perro, tan radiante,
luces más que un diamante...
¿Qué más podría pedir?

Desde el instante en que te vi
he intentado obtener el favor del Cielo,
quizás me quede aún el consuelo
de poder abrazarte, de sentir,
de sentir tu pecho en mi alma,
que sólo encuentro la calma
cuando te veo venir...
Cuando te veo en mi cama

Dulce flor de mi vida,
hermosa es tu voz que me llama,
tu modo de ser lo que Dios ama
y tu belleza, la más querida,
esa mirada que el mundo aclama,
tu pelo, que los ángeles admiran
queriendo imitar tu hermosura...

La verdadera belleza perdura...
Mientras los demás sólo miran
a través de la cerradura
yo me abro a ti sin temor...

Sólo esperando tu pasión,
de tus besos, el calor...
Decirte sin miedo, tener el valor
de llegar a tu corazón,
donde encontré la Puerta del Cielo,
bien lo sabes, mi Amor,
contigo no hay sufrir ni dolor
y en mi tumba grabaré: "Te quiero"




Guardián del Alma




Bendecida






Bendecida





Madre, santa eres entre todas las luces,
nunca faltó tu Amor, ni en los más duros momentos...
Por más que acecharan mil tormentos
jamás te asediaron ni castigos ni cruces...

Madre, que te quiero tanto, madre,
que mi alma aún vive contigo...
Que es verdad, en serio digo
suerte tuvo ese día mi padre...

Ese día en que pudo encontrar,
divino ser nacida en santa cuna,
que como tú madre, no hay ninguna...
Hoy el Cielo puede esperar

Pues tú madre nunca vas a morir,
que vivir por siempre has, aquí dentro,
que en el calor de tu abrazo encuentro
la única razón por vivir...

Bendita madre, eres bendecida...
Del Amor de Dios tú fruto eres,
bendita entre todas las mujeres,
mi alma de tu cariño... Siempre agradecida.

Que en el Cielo para ti siempre hubo un lugar,
pues Dios te amaba antes de nacer...
¿Cómo pudo siquiera el mundo ver
que todo lo ibas a iluminar?

Bendecida eres, madre mía...
Que en mi corazón vive tu Amor,
por siempre yo moriré en tu honor
y quedan años, todavía...

Todavía falta tiempo para despedirnos,
madre, ángel eres que todo lo diste...
Con tu Eterno Amor nos bendijiste,
gracias madre querida... Por bendecirnos







Autor:
Guardián del Alma
© Derechos reservados













Poema originalmente publicado en 4versos.com
el dia 26 de marzo de 2016. (Ver aquí)

La voz del alma






La voz del alma




Hoy, mientras paseaba... Así escuchando,
las luces solitarias permanecen...
Hoy, miles de preguntas enmudecen
la voz del alma... Viene sola hablando:

"¿Quién sabe cómo salen ya volando,
de Amor esos amantes enloquecen,
de Amor las hojas rojas aparecen
y en su pesar, callada sufre amando?"

El alma viene seria... Vivir quiere,
tan dulce es el sentir, creer en ti...
Saber que el puro Amor jamás nos hiere...

La Luna vino ayer, estando en mí,
estando en mí constante voz que oyere
y siendo clara luz... Amor que vi.









Autor:
Guardián del Alma
© Derechos reservados








Nota: Poema original de 2015

En las alas de Dios


Hoy Padre, he mirado... En el cielo un nombre claro,
palabra que ensalzara, canto del alma nueva,
sentirme así volar, volar y tener la prueba
que junto al viento fuerte mi promesa declaro:

Es bendición divina, viene a bien el amparo
que mantiene valiente y nuestra vida nos lleva
allí donde el valor es, es la ofrenda que deba
ofrecer en tu nombre, luz que emite ese faro

que es el Amor de Dios, oh mi Padre bien amado...
Que volar en las alas, alas de inmensa luz
saliendo de tu pecho, fue aquel templo sagrado

y tu sacrificio tal... Sufrir eterna cruz
y por tu muerte, padre... Padre tanto he llorado
Ahora es el momento de ver fuego andaluz,

la sangre de esa tierra, en que padre naciste...
Es hora de volar, cabalgar en todo viento
y darte allí en el cielo.... gloria que mereciste.





Estrella en la noche




Estrella en la noche




Hay días en que me cuesta recordar,
hay momentos, no sabes cuánto,
cuánto esperaba verte llegar
y abrazarte entera, sentir tu tacto,
envolverte de ese dulce vibrar,
sentirme en tu pelo enredar
y ser uno en tu vientre santo...

Del pecho sale esta luz ardiente
que quema, que quema y sale viva
como un rayo de Sol candente,
como estrella de luz reluciente
tú me besas, tú me miras,
tú consigues que no esté ausente
en este amar que nos envuelve,
tú me llevas a un mundo diferente
donde lo imposible tenemos enfrente,
tú consigues que mi pecho reviente
de esa energía plena que mi alma convierte,
convierte en viajero de luz por las estrellas
viajando sin rumbo allí donde me llevas...

Mi alma en otra dimensión aparece
tras el estallido de tu sonrisa radiante,
me ciega esa luz al instante
y el cuerpo de emoción se estremece,
Luna envidia el fulgor de tu mirada
y el halo de tu mágico volar crece
mientras miles de estrellas florecen
como un jardín en el firmamento...

Vida mía, lo que escribo es lo que siento,
en el mundo falta alguien que pueda decir,
alguien que pueda a los dioses pedir
que en el cielo te hagan un monumento,
que todo se apaga en el firmamento,
que todo se ilumina cuando te ven salir
y que no puedo, por más que pretendo,
por más que lo intento no puedo seguir
pensar en ti y soñar escribiendo,
verte en todo lugar y en cada momento
desde que en mí tu luz has dejado,
esas caricias en tu piel que no consiento,
esos besos de los que no me arrepiento,
no me arrepiento haberme enamorado
y hoy de nuevo grito en alto al cielo
que tú eres lo mejor que me ha pasado,
que tú eres lo mejor que Dios me ha dado,
lucero de día que mi alma guía,
estrella en la noche que me ha iluminado.









Autor:
Guardián del Alma
© Derechos reservados







Amado padre




Amado padre





Padre, quien por tus hijos todo diste,
que tanto sacrificio vi de ti...
Por tu esfuerzo yo pude estar aquí
y tantas veces cansado volviste...

Padre, tú la fuerza así me ofreciste,
la sangre y la tierra en que yo nací...
Tu voz, ese himno con el que crecí
y todo el valor que tú me infundiste.

Padre, eres tú quien debe ser ahora,
es ahora de tu gozo el momento,
que ver tu plena dicha mi alma implora.

Tu sufrir no quedose en el intento,
y de viajar rumbo al cielo, aún no es la hora,
porque yo de tu abrazo aún quiero ciento.










Autor:
Guardián del Alma
© Derechos reservados







Lo que el Amor puede hacer





Lo que el Amor puede hacer





Hoy padre, lo he sentido...
He visto un nuevo mundo volver,
más allá de lo que escribo
quisiera de nuevo poder,

poder encontrar el aliento
allí en tu cálido abrazo, tierno,
sueño de ese niño pequeño
a quien tan bien enseñaste,

gloria que por tu Amor entregaste
y no importó jamás qué infierno,
qué mal pudiera fruncir el ceño
pues tú siempre superaste,

amado padre... el camino del Cielo.
Ese camino que hoy veo,
en mis ojos está mientras leo
ese Amor por el que tanto te quiero.

Que Dios existe, padre,
y puede cambiarlo todo.
De cualquier forma, cualquier modo,
ángeles vienen y dan su vida,

personas que una vez vivieron
y nos prestan su sabiduría,
su energía, su aliento...
Más allá del sentimiento

habita lo imposible.
Recuerdo que de pequeño,
tan tímido y tan torpe,
aquella persona que falleciera

desde allí, desde el cielo
junto a mí siempre venía,
y no es broma, ni lo creía
cuando solo esa persona

a bailar me enseñó en poco tiempo.
Padre, que es tan cierto,
que siento tu fuerza y energía,
viva luz de un nuevo día

que me cambian por entero.
Porque me ayudó el abuelo,
me hizo recorrer lo impensable
a dos ruedas, en tres días

y en plena lesión irrecuperable
lo que muchos atletas
soñaron... en balde.
Que hoy tu energía, tu vida

estalla en fuego inquebrantable,
porque oirán tu nombre, padre,
corriendo a las estrellas
y persiguiendo ese sueño

ese niño que abrazaste
creará un camino hacia el Cielo.



Para mi padre, en el Cielo







Autor:
D. R. Moran
© Derechos reservados